domingo, 17 de marzo de 2013
Si hay que cambiar, cambia conmigo
Y
reinventando las historias que un día dieron lugar a grandes Best Sellers te
planteas la veracidad de esos relatos.
¿Las
personas cambian realmente? Es algo que nos planteamos a diario, es el gran
miedo ¿será siempre así? La verdad es que si, cambiamos y mucho ¿Por qué?
Digamos que cada día en cada decisión relación, camino… produce en nosotros un
estimulo del cual en muchos caso aprendemos.
Cuando
te relacionas con alguien No hay un papel que te diga “no voy cambiar,
conóceme”, vamos que corremos el riesgo de que esa persona cambie sin siquiera
darnos cuenta.
Existen
parejas que día a día conviven sin ningún tipo de motivo, ni amor, ni interés
solo aman a la persona que ellos recuerdan…. a la persona con la que un día
vivieron los mejor días de su vida, a la persona que le sacaba la sonrisa de
entre las lagrimas, a esa que tenia detalles de esos “porque si “, a la que la
encantaba despertarse a tu lado, a la que besar
era como un subidón de adrenalina. Si, esa casualidad perfecta.
No
podemos evitar cambiar pero si vas a cambiar cambia conmigo y enamórame de
nuevo en cada cambio, sonríeme de forma distinta o cambia tus gestos mientras
yo cambio los míos, enséñame a hacer cosas y déjame enseñarte el sonido de tus
latidos, bésame fuerte y en otro cambio, hazlo despacio, háblame de cosas sin
sentido y otro día de sabios, dame la mano al pasear una tarde y al mes
siguiente abrázame en mitad de un parque.
Si
hay que cambiar, cambia conmigo
viernes, 8 de marzo de 2013
Sin cinturones ni salidas de emergencia
Ella, miraba asustada
por la ventana, no entendía el porqué de tantas teorías inciertas de tantos
problemas inacabados y demás quebraderos de cabeza que últimamente se habían puesto
de acuerdo para quedar en su cabeza, a la hora de dormir.
El, evadido de la realidad por el efecto de un par de cigarrillos
mal hechos con prisa y poco cargados, tecleaba en el teléfono palabras que
nunca llegarían a ser enviadas.
En la ciudad, la lluvia de Enero cubría las calles y solo
algunas personas caminaban deprisa.
La prisa no existía para ella, hacía tiempo que su vida se había
envuelto en una rutina de la cual aspiraba salir cuando el frió de las mañanas
la diera la señal exacta.
El, en cambio, amaba el frió y aquellas mañanas frías y
solitarias en las que solo un café acababa con su repetida ansiedad.
Ella que nunca fue de infinitos esta vez soñaba con eternidades, soñaba con
poemas inalcanzables y acordes imposibles.
El pensaba en el futuro, en las casualidades, en los kilómetros
y en ella
Once, Doce, Una . . .En una palabra … Tortura…
Para ella, la noche, era una lucha porque su sueño era despertar del ensueño que un día creo
mientras soñaba
Para él, el día era
su peor enemigo, cuando en cada calle, avenida, edificio, recordaba sus besos
su colonia su risa, su mirada.
Ella tan NOCHE y el tan DÍA
Dos personas, un día, una hora un mismo AMOR, un mismo ORGULLO, una misma EQUIVOCACIÓN.
viernes, 1 de marzo de 2013
El físico atrae pero la personalidad enamora
A menudo nos sentimos atraídos por personas físicamente muy atrayentes que generan endorfinas y esa sensación de ansiedad porque fueran nuestras, pero… ¿realmente lo querrías para algo más que para besarle una noche y sus derivados? Al tiempo te darías cuenta de que ese mismo “físico atrayente” lo podrías encontrar en cualquier otra persona.
Porque
si no hay un enganche un “algo” que te atraiga las personas dejamos de
interesarnos, por eso a menudo confundimos el deseo con la atracción desear es momentáneo
puede durar años pero ¿acaso los propios deseos no cambian? Un día deseas una
cosa y al otro otra
Tu yo
el ella ellos, no se enamoran de tu cuerpo se enamoran de tus gestos de tu
mirada de tu risa de tu voz ¿acaso cuando echas de menos a alguien no piensas
en esos detalles que le hacen especial? Esas cosas que él o ella solo
hacen incluso llegamos a echar de menos de
lo que un día nos quejamos porque nuestra memoria retiene lo importante del momento cosas absurdas, necias, vacías de interés para cualquier
persona ajena.
Si estas
con una persona y no tienes claro las cosas que te gustan de ella, párate, asimila
y plantéate que puede que sea la persona equivocada.
Es una
sociedad de excesos.
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